En 1586, el funcionario de la corona española, don Juan de Ulloa y Mogollón consignaba la información: “Arequipa…dáse en esta ciudad gran cantidad de vino, porque hay muchas viñas y se dan mucho a ellas; y tiene cerca de sí un río con su puente”.

El 1577, el cronista Juan López de Velasco publicó su Geografía y descripción universal de las Indias, en la que señala sobre Arequipa: “…el temple de esta ciudad se tiene por el mejor y más apacible de todo el reino del Perú para vivir; llueve en él, y hay invierno y verano como en Castilla, y cógese en su comarca mucho trigo, de que se hace pan muy bueno y sabroso, y gran cantidad de vino, porque las viñas se crían bien en su comarca y se dan mucho á ellas, y el vino se conserva todo lo que quieren”. Agrega sobre Camaná “… tierra caliente y adonde se dan muchas viñas, y así, la mayor grangería de los vecinos es de la pasa, y de higo, y de azúcar, de que hay un ingenio en el dicho valle”.

Un año después, el jesuita José de Acosta hacía referencia a los primeros hermanos de orden en misión evangelizadora que llegaron a Pampacolca,”…que es donde la obediencia los enviaba; allí estaban aguardando treinta o cuarenta indios y dos o tres caciques con muchos regalos de frutas, pan y vino, y mucho pescado por ser viernes…”.

Por esa década también circuló la Descripción breve de toda la tierra del Perú, Tucumán Río de la Plata y Chile, cuyo autor Reginaldo de Lizárraga consigna: “Cinco leguas adelante entramos en el valle llamado Vítor; éste es más ancho y donde los más de los vecinos de Arequipa tienen sus heredades; cogen mucho vino y muy bueno, que se lleva al Cuzco y se provee todo el Collao”…”Volviendo a la ciudad de Arequipa, es del mejor temple de este reino, por estar fundada a la falda de la sierra, de buen cielo, aunque un poco seco; dentro del pueblo se dan muchas uvas y todas las frutas nuestras, en particular peras no mayores que cermeñas”.

Felipe Guamán Poma de Ayala en su obra Nueva Coronica y Buen Gobierno refiere: “… en la aldea de Acarí, indios de Santiago de Acarí, hanan y lurin, y Uayuri, Palpa; y tiene lo mejor del vino de todo el reino comparado con el vino de Castilla vino dorado clarísimo suave oloroso y de las uvas como mollares y las dichas mollares blanquísimo, tamaño como ciruelas, y tienen trato del vino, de la comida, pan y vino abundancia y poco agua, y tiene carne de sobra, y pasa por ella el camino real para Potosí y Cuzco, Arequipa…”.

La viajera francesa Flora Tristán, relata en Peregrinaciones de una paria(1838), que en el monasterio de santa Catalina de Arequipa, fue recibida por la superiora…”Me llevó en seguida a su grande y hermosa celda y allí, después de haberme hecho sentar sobre ricos tapices y blandos cojines me hizo traer, en uno de los más bellos azafates bizcochos hechos en el convento, vinos de España en lindos frascos de cristal cortado y un soberbio vaso dorado del mismo cristal y grabado con las armas de España”.